Muchas veces, en las discusiones de pareja, sucede que ambos se están reclamando lo mismo, es decir, que siguen sin reconocer su parte en el problema y les resulta más fácil ver lo que el otro hace mal. La idea en terapia es que cada uno pueda identificar qué hago YO con aquello que le estoy pidiendo al otro, y que si yo quiero que algo cambie, en vez de acusar al otro, tengo que hacerme responsable de mi sombra (falta), con todo lo que eso implica.
En muchas ocasiones sucede que, al revisar estos aspectos que proyectamos en el otro, se evitan discusiones; otras veces, aunque ocurran, sirven para trascender los hechos y comprender realmente qué es lo que nos molesta tanto.
En una relación, el remedio a la mayoría de los problemas está en sacar un espejo, y no una lupa.
Lic. Marcela Trotta — MP 85486
Psicóloga de adolescentes, adultos, parejas y familias.
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