La adolescencia es una etapa de transformación intensa. El cuerpo cambia, la identidad se reorganiza, los vínculos se vuelven más complejos y aparecen decisiones importantes sobre estudio, amistades y proyecto de vida.
Es normal que en este recorrido aparezcan momentos difíciles. La pregunta más frecuente que reciben las familias es: ¿esto es parte del proceso o necesitamos consultar?
Señales que conviene atender
- Cambios sostenidos en el estado de ánimo: tristeza, irritabilidad o ansiedad por varias semanas.
- Dificultades para dormir, comer o concentrarse en el estudio.
- Aislamiento marcado de amigos y familia.
- Discusiones frecuentes en casa que no encuentran salida.
- Crisis vinculadas a vínculos, autoestima o redes sociales.
- Conductas de riesgo o autolesivas.
Qué ofrece la terapia para adolescentes
El espacio terapéutico para adolescentes es confidencial y respetuoso. Hablar con un adulto de confianza que no es ni familia ni docente permite poner en palabras lo que está pasando, mirar lo propio desde otra perspectiva y fortalecer recursos.
Trabajamos con un enfoque cognitivo conductual integrado con herramientas de aceptación, regulación emocional y mirada sistémica. La idea no es "ir a contar la semana", sino entender lo que pasa y aprender a resolverlo.
Y la familia, ¿qué rol tiene?
Cuando el consultante es adolescente, la familia tiene un rol clave. Acompañamos con orientación a padres para que el entorno cotidiano sostenga los cambios que se trabajan en sesión, sin invadir la privacidad del proceso.
Si estás en Ramos Mejía o cercanías, podemos coordinar una primera entrevista presencial; también atendemos de manera virtual.
