Muchas parejas llegan a consulta tarde, cuando el desgaste lleva años. La buena noticia es que existen señales tempranas que conviene atender antes de que el vínculo se erosione.
1. Disminuyó o se rompió la confianza
La confianza es la base. Cuando se quiebra —por una situación puntual o por desgaste sostenido— el vínculo entra en alerta. Reconstruirla requiere herramientas específicas que la terapia puede aportar.
2. Hay dificultades en la intimidad
Hablamos tanto de intimidad emocional como física. Cuando dejan de existir momentos de encuentro real, es momento de revisar qué está pasando.
3. Discusiones continuas sin acuerdos
Cuando los conflictos se repiten una y otra vez sin llegar a una salida, lo que se sostiene es el conflicto, no la resolución. El querer tener razón genera el caos.
4. No comparten objetivos
Pueden seguir queriéndose y, sin embargo, mirar en direcciones distintas. La terapia ayuda a hacer ese tema explícito y a decidir cómo avanzar.
5. No saben dialogar sin confrontar
La comunicación asertiva se aprende. En sesión incorporamos estrategias para sostener conversaciones difíciles, poner límites y construir acuerdos.
Cómo trabajamos
La terapia de pareja es un espacio sistémico en el que trabajamos con la pareja y con cada miembro en particular. Detectamos la falla del sistema y adecuamos el territorio para sembrar la solución. Potenciamos lo que funciona para reparar lo que no funciona.
Si te identificás con alguna de estas señales, podemos coordinar una primera entrevista presencial en Ramos Mejía o de manera virtual.
